¿Se puede medir la carga mental? Lo que dice la investigación
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En resumen. La carga mental se resiste a las medidas clásicas: no ocupa un tiempo visible, se hace mientras piensas en otra cosa y cada cual la valora a su manera. Aun así, en cuarenta años la investigación ha aprendido a describirla, a dividirla en etapas y después a medirla con cuestionarios. El Mental Load Index (MLI) de Mental Loadless recoge esos resultados y los convierte en una medida del reparto: publicada, cuantificada, verificable. Este artículo cuenta lo que dice la investigación, cada decisión del MLI que se deriva de ella, un cálculo completo para un hogar de ejemplo y los límites que asumimos.
Domingo por la noche, Camille piensa en el refuerzo de la vacuna de la pequeña. Sam, por su parte, ha hecho la compra, ha preparado las cenas, ha llevado la bolsa de la piscina y ha acompañado a la pequeña al médico. En una lista de tareas, Sam lo ha hecho todo. Y, sin embargo, en la cabeza de Camille la semana ha sido larga.
Los dos relatos son ciertos. El problema es que nuestras herramientas de medida solo ven uno.
El problema: un trabajo que no ocupa un tiempo visible
Durante décadas, el trabajo doméstico se midió en minutos. Las encuestas de uso del tiempo piden rellenar un diario: a las 18:10, cocino; a las 18:40, baño a los niños. Este método es preciso para las tareas físicas. Gracias a él sabemos que en Francia, en 2010, las mujeres realizaban el 71 % de las tareas domésticas y el 65 % de las tareas de crianza [2].
En cambio, es casi ciego a todo lo demás. Pensar en la vacuna mientras cocinas no aparece en ninguna parte: el diario anota «cocinar». Comprobar mentalmente en plena reunión que la bolsa de la piscina está lista tampoco aparece. Este trabajo se hace en paralelo a otra cosa, en fragmentos de unos segundos, a cualquier hora. No deja rastro en un diario de uso del tiempo.
La intuición no es nueva. La expresión «carga mental» (charge mentale) se atribuye generalmente a la socióloga francesa Monique Haicault, que publicó en 1984 en Sociologie du travail un artículo sobre la gestión simultánea de la vida profesional y la vida doméstica [1]. En 1993, un artículo del Journal of Marriage and the Family distinguía ya desde su título dos cosas que las encuestas confundían: realizar las tareas y gestionar el hogar [3]. La palabra estaba ahí, y la distinción también. Faltaban las herramientas para medir.
Lo que la investigación ha logrado medir
Describir antes de contar: las entrevistas
El avance llegó de un método cualitativo. En 2019, la socióloga Allison Daminger publicó en la American Sociological Review un estudio basado en 70 entrevistas en profundidad con miembros de 35 parejas [4]. Propuso una definición operativa del trabajo cognitivo doméstico, en cuatro etapas:
- Anticipar una necesidad antes de que se manifieste.
- Identificar las opciones para responder a ella.
- Decidir entre esas opciones.
- Supervisar que la necesidad queda bien cubierta.
A eso se suma la ejecución, la parte física y visible. Daminger describe este trabajo como pesado, a menudo invisible para los dos miembros de la pareja, y fuente de conflictos. En su muestra, las mujeres hacen más, sobre todo en la anticipación y la supervisión. La decisión, en cambio, se reparte de forma más equitativa [4]. Este resultado importa mucho para la medida: dice que no todas las fases valen lo mismo desde el punto de vista de la desigualdad. (Nuestra página sobre la ciencia de la carga mental detalla estas fases.)
Captar el pensamiento en el momento
Otros investigadores intentaron captar este trabajo en el momento en que se produce. En 2014, Shira Offer recurrió al muestreo de experiencias: 402 madres y 291 padres recibían señales aleatorias durante el día y anotaban, en ese instante, en qué estaban pensando [5]. Más de 27 000 señales en total. El resultado es sutil: madres y padres piensan con la misma frecuencia en los asuntos familiares, pero esos pensamientos solo pesan sobre el bienestar de las madres [5]. Dicho de otro modo, la frecuencia no lo dice todo: un mismo trabajo mental no le cuesta lo mismo a todo el mundo.
Definir con precisión lo que se mide
En 2022, Liz Dean, Brendan Churchill y Leah Ruppanner propusieron una síntesis teórica de la carga mental [6]. La definen como la suma de un trabajo cognitivo y un trabajo emocional, con tres propiedades: es invisible, no tiene fronteras (se desborda sobre el trabajo, el ocio y el sueño) y no tiene fin (nunca está terminada). También piden que las grandes encuestas públicas la incluyan: todavía no existe ninguna medida estándar. Esta definición explica por qué falla una medida en minutos: no se puede cronometrar un trabajo sin fronteras.
Medir a gran escala: los cuestionarios
Quedaba pasar a muestras más amplias. Ese es el papel de los cuestionarios, y se han multiplicado.
- Lucia Ciciolla y Suniya Luthar preguntaron a 393 madres estadounidenses con pareja sobre 13 tareas de gestión del hogar [7]. El 88 % dice que es sobre todo ella quien organiza la agenda de la familia; el 70 % se describe como «la capitana del barco». Sentirse la única responsable de esta gestión se asocia con una satisfacción más baja, con la vida y con la pareja, con efectos modestos [7].
- Jenny Wayne y su equipo construyeron, en cinco estudios, una escala validada de 9 ítems de la «carga familiar invisible», con tres dimensiones: gerencial, cognitiva y emocional [8].
- Ashley Weeks y Leah Ruppanner presentaron 21 tareas cognitivas a 3000 madres y padres estadounidenses [9]. El análisis revela dos familias distintas: un trabajo cognitivo cotidiano, centrado en el bienestar de la familia y llevado mayoritariamente por las madres, y un trabajo episódico (mantenimiento de la casa, finanzas), llevado más a menudo por los padres.
En 2023, una revisión sistemática de 31 estudios hizo balance [10]. El fenómeno se describe de forma convergente, pero los métodos siguen siendo heterogéneos: entrevistas, cuestionarios, observación, estimaciones de tiempo. No existe un instrumento de referencia único.
La trampa de las cifras declaradas
Casi todos estos métodos se basan en lo que la gente declara. Y la declaración tiene sesgos bien documentados, que afectan de lleno a la carga mental.
El primero es psicológico. En 1979, Michael Ross y Fiore Sicoly describieron el sesgo egocéntrico, también en parejas casadas: cada cual recuerda mejor sus propias contribuciones que las de la otra persona, y por tanto se atribuye una parte mayor [11]. No es mala fe: es una propiedad de la memoria.
El segundo es medible. Cuando se comparan los cuestionarios con los diarios de uso del tiempo, maridos y esposas sobrestiman ambos su contribución [12]. Con datos estadounidenses, las estimaciones por cuestionario superan en torno a un 50 % a las de los diarios [13]. Y en torno a un nacimiento, la diferencia cambia la propia conclusión: según los diarios, las mujeres añaden más de dos horas de trabajo al día, frente a 40 minutos los hombres; solo con cuestionarios, esa desigualdad no habría sido visible [14].
El tercero es narrativo. Daminger mostró en 2020 que parejas comprometidas con la igualdad describen su forma de repartirse las cosas como neutra, y atribuyen un resultado desigual a compromisos circunstanciales [15]. Se puede creer estar al 50/50 sin estarlo, de buena fe.
Esta constatación tiene una consecuencia directa para cualquier medida: una sola estimación, de una sola persona, no basta. Hay que descomponer el trabajo en elementos observables y cruzar las miradas. El MLI hace las dos cosas.
De la constatación al instrumento: las decisiones del MLI
El Mental Load Index no inventa una teoría de la carga mental. Traduce estos resultados en un cálculo. Cada decisión de diseño responde a una constatación concreta. Aquí están, una por una.
Decisión n.º 1: contar fases, no tareas
Una lista de tareas atribuye una tarea a la persona que la ejecuta. El MLI divide cada tarea en cinco fases, las cuatro etapas de Daminger más la ejecución: anticipar, identificar, decidir, ejecutar, comprobar. Cada fase puede tener una persona responsable distinta.
Lo que dice la investigación: la ejecución es solo la parte visible del trabajo [4][6]. Un estudio de 2025 con 322 madres registró por separado, para 30 tareas, quién planifica y quién ejecuta: el reparto es más desigual en la planificación que en la ejecución [16]. Contar solo quién hace es medir la parte más equilibrada.
Decisión n.º 2: pesos distintos según la fase
En su versión 1.0, el método publicado asigna estos pesos:
| Fase | Peso |
|---|---|
| Anticipar | 1,5 |
| Comprobar | 1,25 |
| Identificar | 1,0 |
| Decidir | 0,75 |
| Ejecutar | 0,5 |
Anticipar es lo que más pesa; ejecutar, lo que menos.
Lo que dice la investigación: la anticipación y la supervisión son las dos etapas en las que Daminger observa la diferencia más clara entre los miembros de la pareja; la decisión es la que se reparte de forma más equitativa [4]. La ejecución, por su parte, ya se mide en todas partes, tanto en las encuestas de uso del tiempo como en las listas de tareas.
Lo que asumimos: el orden de los pesos se deriva de la investigación. Los valores exactos (1,5, 1,25…) son una decisión de modelización, no coeficientes estimados estadísticamente. Lo decimos porque esa es la diferencia entre un método honesto y uno que aparenta saber más de lo que sabe.
Decisión n.º 3: una decisión tomada entre dos no pesa nada
Cuando una decisión se marca como tomada en común, no se atribuye a nadie. Una decisión entre dos no es la carga de nadie en solitario.
Lo que dice la investigación: la decisión es la etapa que se reparte de forma más equitativa [4]. Atribuir una decisión común a uno de los dos falsearía la medida; atribuirla a ambos la inflaría.
Decisión n.º 4: lo puntual pesa más que lo cotidiano
Una tarea episódica (renovar un seguro, preparar un cumpleaños, el refuerzo de una vacuna) se multiplica por 1,3. Una tarea cotidiana mantiene un factor de 1,0.
Lo que dice la investigación: Weeks y Ruppanner identifican el trabajo cognitivo cotidiano y el episódico como dos dimensiones distintas [9]. Lo que deducimos: una tarea cotidiana acaba convirtiéndose en rutina. Una tarea poco frecuente hay que reconstruirla cada vez, y ocupa la mente mucho antes de la fecha límite. El factor 1,3 es, de nuevo, una decisión de modelización. Además, no se inclina hacia ningún lado: en el estudio de Weeks y Ruppanner, lo episódico lo llevan más a menudo los padres.
Decisión n.º 5: el peso emocional cuenta
Cada tarea tiene un peso emocional: ligero (×0,5), neutro (×1, el valor por defecto) o pesado (×1,5). Pensar en la vacuna de un niño no pesa lo mismo que pensar en el pienso del gato.
Lo que dice la investigación: la carga mental tiene una dimensión emocional, no solo cognitiva [6][8]. El trabajo de pensar en un ser querido, de velar por su bienestar, no se reduce a logística.
Decisión n.º 6: una parte, no una nota
Para cada fase de cada tarea, la contribución se calcula así:
peso de la fase × frecuencia × ámbito × peso emocional
El factor de ámbito vale 1,0 para los ocho ámbitos de la vida en la versión 1.0. El MLI de un adulto es después su parte del total del hogar, sobre 100. Los MLI de un hogar siempre suman 100.
Por qué una parte: la investigación no ofrece ninguna escala absoluta de la carga mental [6][10]. Una parte no compara tu hogar con el de los vecinos. No dice si tu carga es «grande» o «pequeña». Dice cómo se reparte en tu casa, y esa es la pregunta a la que una medida puede responder con honestidad.
Decisión n.º 7: un índice aparte para anticipar y comprobar
Junto al MLI, el índice de equidad solo mira dos fases: anticipar y comprobar. Nunca la ejecución. Pondera cada fase por su contribución, no por el simple número de tareas.
Lo que dice la investigación: son las dos etapas en las que la diferencia entre los miembros de la pareja es más clara [4]. Aislarlas permite medir la frase «lo llevo todo en la cabeza, aunque sea la otra persona quien lo haga».
Un hogar, seis asuntos: el cálculo completo
Volvamos a Camille y Sam. Seis asuntos han ocupado su semana. Para cada uno, esto es quién se ha encargado de cada fase.
| Asunto | Frecuencia · emoción | Anticipar | Identificar | Decidir | Ejecutar | Comprobar |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Refuerzo de la vacuna | puntual · pesado | Camille | Camille | entre los dos | Sam | Camille |
| Compra de la semana | cotidiano · neutro | Camille | Sam | Sam | Sam | Camille |
| Cenas | cotidiano · ligero | Sam | Sam | Sam | Sam | Sam |
| Seguro del hogar | puntual · neutro | Sam | Sam | entre los dos | Sam | Sam |
| Cumpleaños de la abuela | puntual · neutro | Camille | Camille | Camille | Sam | Camille |
| Bolsa de la piscina | cotidiano · ligero | Camille | Camille | Camille | Sam | Camille |
Un ejemplo de cálculo: anticipar el refuerzo de la vacuna pesa 1,5 (anticipar) × 1,3 (puntual) × 1,0 (ámbito) × 1,5 (peso emocional pesado) = 2,925. Su ejecución pesa 0,5 × 1,3 × 1,0 × 1,5 = 0,975.
Haciendo el mismo cálculo para cada fase, se obtiene la contribución de cada uno, asunto por asunto:
| Asunto | Camille | Sam |
|---|---|---|
| Refuerzo de la vacuna | 7,31 | 0,98 |
| Compra de la semana | 2,75 | 2,25 |
| Cenas | 0 | 2,50 |
| Seguro del hogar | 0 | 5,53 |
| Cumpleaños de la abuela | 5,85 | 0,65 |
| Bolsa de la piscina | 2,25 | 0,25 |
| Total | 18,16 | 12,15 |
El hogar suma 30,31. El resultado:
- MLI de Camille: 59,9. MLI de Sam: 40,1.
- Índice de equidad (solo anticipar y comprobar): Camille 72,5 %, Sam 27,5 %.
- Una lista de tareas, en cambio, habría atribuido las seis tareas a Sam: 100 % frente a 0 %.
Tres lecturas del mismo hogar, tres respuestas distintas. Ninguna es falsa. La lista de tareas mide la ejecución, y Sam ejecuta todo, en efecto: es tiempo y energía reales. El MLI mide el ciclo completo. El índice de equidad aísla las dos fases en las que las diferencias se esconden mejor.
Fíjate también en lo que el cálculo no dice. Sam lleva por completo dos asuntos, las cenas y el seguro, desde la anticipación hasta la comprobación. El MLI no señala a ningún culpable. Muestra un reparto, y muestra dónde ya está equilibrado.
Cruzar las miradas: tres cifras en lugar de una
El sesgo egocéntrico no desaparece por conocerlo. Por eso el MLI no se fía de una sola estimación.
Una vez al mes, cada adulto estima con dos controles deslizantes la parte que cree llevar y la parte que cree que lleva la otra persona. La app pone estas estimaciones frente a la medida. Supongamos que Camille calcula que lleva el 75 % y que Sam lo estima en el 50 %: la pantalla muestra entonces «estimación propia 75 % · estimación de la pareja 50 % · medido 59,9 %».
¿Por qué tres cifras? Porque la diferencia entre las miradas es un dato en sí misma. Un estudio de 2026 preguntó por separado a los dos miembros de 235 parejas: cuanto más discrepan sobre si su reparto es igualitario o no, más baja es la calidad de su relación [17]. Poner estas percepciones una al lado de la otra convierte un desacuerdo («yo hago tanto como tú») en algo que los dos pueden mirar juntos, desde fuera.
Medir sin juzgar
Medir un reparto dentro de una pareja es un gesto delicado. Tres principios enmarcan la forma en que se presenta el MLI.
Sin nota, sin ganador. La app no ordena a nadie de mejor a peor y no usa ningún vocabulario de competición. Una carga se reparte, no se gana.
Sin ideal impuesto. La equidad no se mide frente a un 50/50 obligatorio. La pareja fija su propio objetivo. Un 70/30 elegido y mantenido es un acuerdo cumplido. Un periodo de desequilibrio (un nacimiento, un proyecto profesional) se puede declarar, de dos semanas a seis meses, y la app deja entonces de señalar la diferencia.
Sin etiqueta médica. El MLI mide un reparto, no un estado de salud. La app mide y organiza; si lo deseas, un profesional interpreta. Para ello, puedes llevar una exportación en PDF del mes a una terapeuta de pareja o a un mediador familiar (la página dedicada a profesionales explica su contenido).
Lo que el MLI no pretende ser
Un método serio también dice lo que no hace.
- No es un instrumento psicométrico validado. El MLI no ha pasado por un estudio de validación sobre una muestra, a diferencia de una escala como la de Wayne y su equipo [8]. Aplica resultados publicados; no los sustituye.
- Sus ponderaciones son una decisión de modelización. Su orden sigue la investigación; sus valores exactos, no. Por eso están publicadas, y cada medida registra la versión del método que la calculó. Si un peso cambia, cambia la versión.
- Mide una parte, no un volumen. Dos hogares pueden tener el mismo 60/40, uno con tres asuntos en curso y otro con treinta. El MLI no dice cuál está más cargado. Y, sin embargo, el volumen también cuenta: un estudio con 265 parejas mostró que las horas dedicadas a tareas de horario impuesto (comidas, ropa, compras del día a día) se asocian con el malestar, y que lo que pesa es su cantidad absoluta, no la parte de cada uno [18].
- Sigue siendo una medida declarada. Depende de lo que el hogar introduce y de cómo se nombran las tareas: sabemos que la formulación de las preguntas influye en las contribuciones declaradas [9]. Para no pedir cinco ajustes por tarea, la app propone responsables por defecto, que cada cual corrige. Una tarea que nunca se introduce no existe para el MLI.
- No mide el tiempo. Una tarea larga y una breve pesan lo mismo, con igual fase, frecuencia y emoción. Las encuestas de uso del tiempo siguen siendo la herramienta adecuada para eso.
- La investigación en la que se apoya tiene sus propios límites. Las muestras son sobre todo norteamericanas, de clase media y heterosexuales [7][10], y los efectos medidos suelen ser modestos [7]. Estos estudios describen asociaciones, no causas.
Lo que queda por medir
La investigación sobre la carga mental avanza deprisa, y muchas preguntas siguen abiertas. ¿Cómo evoluciona el reparto después de un nacimiento, una separación, una custodia compartida? ¿Se mantiene en el tiempo la transferencia de un ámbito entero? ¿Los hogares que fijan un objetivo explícito se acercan a él?
Los hogares que lo deseen pueden contribuir a un barómetro colectivo anónimo: consentimiento explícito, revocable en cualquier momento, y ninguna estadística publicada por debajo de diez hogares por categoría. Es nuestra forma de devolver a la investigación un poco de lo que nos ha dado.
Para ir más lejos
- El método completo del MLI, con sus ponderaciones y su vocabulario.
- El test de carga mental en 12 preguntas, que aplica las ponderaciones del MLI a tus respuestas, en dos minutos y sin enviar nada.
- La definición de la carga mental y las cifras clave.
En la app, el MLI se calcula tarea por tarea y a lo largo del tiempo, a partir de lo que tu hogar hace de verdad. El método se puede consultar en la app incluso antes de que hayas introducido una sola tarea.
Sources
- Haicault, M. (1984). La gestion ordinaire de la vie en deux. Sociologie du travail, 26(3), 268-277. doi.org/10.3406/sotra.1984.2072
- Champagne, C., Pailhé, A., & Solaz, A. (2015). Le temps domestique et parental des hommes et des femmes : quels facteurs d'évolutions en 25 ans ? Économie et Statistique, 478-479-480. insee.fr
- Mederer, H. J. (1993). Division of Labor in Two-Earner Homes: Task Accomplishment versus Household Management as Critical Variables in Perceptions about Family Work. Journal of Marriage and the Family, 55(1), 133-145. doi.org/10.2307/352964
- Daminger, A. (2019). The Cognitive Dimension of Household Labor. American Sociological Review, 84(4), 609-633. doi.org/10.1177/0003122419859007
- Offer, S. (2014). The Costs of Thinking About Work and Family: Mental Labor, Work-Family Spillover, and Gender Inequality Among Parents in Dual-Earner Families. Sociological Forum, 29(4), 916-936. doi.org/10.1111/socf.12126
- Dean, L., Churchill, B., & Ruppanner, L. (2022). The mental load: building a deeper theoretical understanding of how cognitive and emotional labor overload women and mothers. Community, Work & Family, 25(1), 13-29. doi.org/10.1080/13668803.2021.2002813
- Ciciolla, L., & Luthar, S. S. (2019). Invisible Household Labor and Ramifications for Adjustment: Mothers as Captains of Households. Sex Roles, 81(7-8), 467-486. doi.org/10.1007/s11199-018-1001-x
- Wayne, J. H., Mills, M. J., Wang, Y.-R., Matthews, R. A., & Whitman, M. V. (2023). Who's Remembering to Buy the Eggs? The Meaning, Measurement, and Implications of Invisible Family Load. Journal of Business and Psychology, 38(6), 1159-1184. doi.org/10.1007/s10869-023-09887-7
- Weeks, A. C., & Ruppanner, L. (2025). A typology of US parents' mental loads: Core and episodic cognitive labor. Journal of Marriage and Family, 87(3), 966-989. doi.org/10.1111/jomf.13057
- Reich-Stiebert, N., Froehlich, L., & Voltmer, J.-B. (2023). Gendered Mental Labor: A Systematic Literature Review on the Cognitive Dimension of Unpaid Work Within the Household and Childcare. Sex Roles, 88(11-12), 475-494. doi.org/10.1007/s11199-023-01362-0
- Ross, M., & Sicoly, F. (1979). Egocentric biases in availability and attribution. Journal of Personality and Social Psychology, 37(3), 322-336. doi.org/10.1037/0022-3514.37.3.322
- Press, J. E., & Townsley, E. (1998). Wives' and Husbands' Housework Reporting: Gender, Class, and Social Desirability. Gender & Society, 12(2), 188-218. doi.org/10.1177/089124398012002005
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- Yavorsky, J. E., Kamp Dush, C. M., & Schoppe-Sullivan, S. J. (2015). The Production of Inequality: The Gender Division of Labor Across the Transition to Parenthood. Journal of Marriage and Family, 77(3), 662-679. doi.org/10.1111/jomf.12189
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- Aviv, E. C., Waizman, Y. H., Kim, E., Liu, J., Rodsky, E., & Saxbe, D. (2025). Cognitive household labor: gender disparities and consequences for maternal mental health and wellbeing. Archives of Women's Mental Health, 28(1), 5-14. doi.org/10.1007/s00737-024-01490-w
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- Barnett, R. C., & Shen, Y.-C. (1997). Gender, High- and Low-Schedule-Control Housework Tasks, and Psychological Distress: A Study of Dual-Earner Couples. Journal of Family Issues, 18(4), 403-428. doi.org/10.1177/019251397018004003
Preguntas frecuentes
- ¿De verdad se puede medir la carga mental?
- No con un cronómetro: transcurre en segundo plano, mientras haces otras cosas, y las encuestas de uso del tiempo apenas la captan. La investigación primero la describió con entrevistas y después la midió con cuestionarios. Lo que se puede medir de forma útil es su reparto: quién anticipa, quién busca, quién decide, quién hace, quién comprueba, tarea por tarea.
- ¿Qué es el Mental Load Index (MLI)?
- Es el método de medida de Mental Loadless. Cada tarea del hogar se divide en cinco fases (anticipar, identificar, decidir, ejecutar, comprobar). Cada fase tiene un peso publicado, multiplicado por la frecuencia de la tarea y por su peso emocional. El MLI de cada adulto es su parte del total del hogar: los MLI de un hogar siempre suman 100.
- ¿Por qué la ejecución cuenta tan poco en el MLI?
- Porque es la única fase que todo el mundo ya ve, y la única que cuentan las listas de tareas. Anticipar y comprobar son las fases en las que la investigación observa las diferencias más claras entre los miembros de la pareja. El MLI les da más peso, y el índice de equidad solo mira esas dos.
- ¿Es el MLI una herramienta validada científicamente?
- No, y no lo presentamos así. El MLI aplica resultados de investigación publicados, pero sus ponderaciones son una decisión de modelización, no coeficientes estimados sobre una muestra. Por eso están publicadas, versionadas y se pueden consultar en la app: cualquiera puede leerlas y cuestionarlas.
- ¿El MLI me dice si estoy mal?
- No. El MLI mide un reparto, no un estado de salud. No pone ninguna etiqueta médica y no sustituye la opinión de un profesional. Un MLI alto dice que llevas una gran parte de la organización del hogar, no que estés mal.